Los mesones de la Cava de San Miguel: dónde comer tortilla, boquerones y champiñones junto a la Plaza Mayor de Madrid

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En pleno centro de Madrid, a espaldas de la Plaza Mayor, la Cava de San Miguel esconde uno de esos lugares que merece la pena conocer incluso aunque se encuentre en una de las zonas más turísticas de la ciudad. En apenas unos metros se concentran varios mesones tradicionales instalados en profundos locales abovedados, con paredes de ladrillo, pasadizos y estancias que parecen auténticas cuevas. Muchos nacieron en los años sesenta y cada uno terminó haciéndose conocido por una especialidad diferente.

¿Dónde se encuentra la Cava de San Miguel?

La Cava de San Miguel se encuentra en el Madrid de los Austrias, inmediatamente detrás de la Plaza Mayor, entre la calle Mayor y la calle de Cuchilleros. Es una calle corta y muy característica, fácilmente reconocible por las altas y curvadas fachadas de los edificios que sostienen por este lado el desnivel de la Plaza Mayor.

Está a pocos minutos andando de Sol, Ópera y el Mercado de San Miguel, por lo que resulta muy sencillo incluirla en cualquier recorrido por el centro histórico de Madrid.

¿Por qué se llama Cava de San Miguel?

Mucho antes de que existieran los restaurantes y mesones actuales, por este lugar discurría el foso defensivo de la antigua muralla de Madrid. De ahí procede la palabra «cava». Con el crecimiento de la ciudad el foso fue rellenándose y, a partir del siglo XVI, el lugar terminó transformándose en una calle.

Cuando se construyó y configuró definitivamente la Plaza Mayor durante los siglos XVI y XVII, los edificios de este lateral tuvieron que adaptarse al fuerte desnivel existente. Sus plantas inferiores quedaron formadas por grandes muros y bóvedas de ladrillo, algunas de las cuales fueron utilizadas durante siglos como almacenes por los comerciantes que vendían sus productos en la cercana plaza.

¿Cómo nacieron los famosos mesones?

A mediados del siglo XX muchos de aquellos antiguos bajos y almacenes comenzaron a convertirse en establecimientos de hostelería. Especialmente durante los años sesenta aparecieron varios de los mesones que acabarían dando fama a la calle.

Su éxito no se debió únicamente a la comida. Entrar en ellos significa descender desde una de las zonas más concurridas de Madrid hasta salones subterráneos de ladrillo, madera y piedra, con bóvedas, pequeños rincones y una decoración deliberadamente castiza que en algunos casos apenas ha cambiado durante décadas.

¿Qué mesones podemos visitar?

  • Mesón de la Tortilla, abierto en 1960 y situado en el número 15. Como indica su nombre, su gran especialidad es la tortilla española, preparada al momento y con diferentes variantes.
  • Mesón del Boquerón, en el número 13, especializado en cocina tradicional y particularmente conocido por sus boquerones, tanto fritos como en vinagre, además de otras tapas y raciones.
  • Mesón del Champiñón, fundado en 1964 y situado en el número 17. Su plato emblemático son los champiñones preparados a la plancha y rellenos, una receta que lleva décadas identificándose con el establecimiento.
  • Rincón de la Cava, también en el número 17 y muy próximo al Arco de Cuchilleros. Ocupa unos espectaculares bajos abovedados y ofrece una carta más amplia de cocina española, con ibéricos, carnes, callos, pulpo, frituras y diferentes raciones para compartir.
  • Mesón de la Guitarra, otro de los establecimientos históricos de la Cava de San Miguel y durante años conocido por su ambiente musical y castizo. Formó parte inseparable de esta ruta de mesones, aunque actualmente se encuentra cerrado.

¿Qué tienen de especial sus interiores?

Probablemente esta sea la principal razón para visitar la Cava de San Miguel. Desde la calle algunos locales parecen pequeños, pero al atravesar sus puertas aparecen salones excavados bajo los edificios de la Plaza Mayor, bóvedas de ladrillo, escaleras, gruesos muros, rincones de piedra y decoraciones que recuerdan al Madrid castizo de mediados del siglo XX.

No son cuevas naturales. Se trata de antiguos bajos, bodegas y espacios de almacenamiento integrados en las estructuras históricas que sostienen esta parte de la Plaza Mayor. Precisamente esa arquitectura es la que proporciona la sensación de estar entrando en un Madrid subterráneo que desde el exterior apenas se adivina.

¿Es caro o barato?

La Cava de San Miguel está junto a la Plaza Mayor y recibe una enorme cantidad de turistas, pero eso no significa necesariamente que todos sus mesones sean caros. En varios de los establecimientos tradicionales todavía es posible tomar una tortilla, unos boquerones, unos champiñones o unas raciones por precios razonables para encontrarse en pleno centro de Madrid.

Los precios varían bastante entre un local y otro y también según se pida una tapa, una ración o una comida completa. El Rincón de la Cava, con una carta más propia de restaurante, suele situarse en una franja superior a los mesones especializados en tapas. En cualquier caso, aquí merece la pena valorar no solo lo que se come, sino también el singular espacio histórico en el que se hace.

¿Cómo organizar la visita?

Una de las formas más divertidas de conocer la zona es no elegir un único restaurante. Se puede hacer una pequeña ruta de mesón en mesón: probar tortilla en uno, boquerones en otro y champiñones en el siguiente, acompañando cada parada con una cerveza, un vino o un vermú.

Lo importante es entrar en los locales y no limitarse a las terrazas. Buena parte del encanto está precisamente en bajar a sus salones interiores y recorrer esos espacios abovedados. Los fines de semana y las horas habituales de comida y cena pueden estar muy concurridos, por lo que entre semana o a primera hora resulta más fácil disfrutar de ellos con tranquilidad.

¿Merece la pena aunque sea una zona turística?

Sí. Es una de esas ocasiones en las que la presencia de turistas no debería ser motivo para descartar el lugar. La cercanía de la Plaza Mayor hace inevitable que sea una zona muy visitada, pero los mesones forman parte desde hace décadas del paisaje gastronómico y popular del centro de Madrid y sus interiores conservan una personalidad difícil de encontrar en establecimientos modernos.

No hay que acudir buscando alta cocina ni un rincón desconocido por los visitantes. La gracia está precisamente en disfrutar de una tradición muy madrileña: locales bulliciosos, tapas sencillas, vino, paredes de ladrillo y un ambiente que parece haberse quedado detenido varias décadas atrás.

¿Qué más podemos ver en los alrededores?

  • Plaza Mayor, situada literalmente sobre parte de estos mesones.
  • Arco de Cuchilleros, una de las entradas más características de la Plaza Mayor y situado al final de la Cava de San Miguel.
  • Mercado de San Miguel, a apenas unos pasos, convertido actualmente en uno de los grandes mercados gastronómicos de Madrid.
  • Calle de Cuchilleros, otra de las calles históricas del Madrid de los Austrias, con restaurantes y establecimientos centenarios.
  • Plaza de la Villa, uno de los conjuntos monumentales medievales mejor conservados del centro de Madrid.
  • Puerta del Sol, situada a pocos minutos caminando.

En definitiva, la Cava de San Miguel y sus mesones ofrecen una experiencia difícil de separar de la propia historia del centro de Madrid. Se puede venir por la tortilla, los boquerones o los champiñones, pero probablemente lo que más se recuerde sea haber comido bajo enormes bóvedas de ladrillo, en antiguos bajos escondidos bajo la Plaza Mayor, dentro de un pequeño mundo castizo que todavía sobrevive en pleno corazón de la ciudad.

Cómo llegar

Coordenadas:

Decimal: 40.415000°, -3.708056°

DMS: 40°24'54" N, 3°42'29" O

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